Siquijor. Isla de fuego, de brujas, de magia blanca y bodoo. Así es conocida esta pequeña isla, situada en Filipinas, en las Islas Visayas, al sur de Cebu y al este de Negros.

Empecé a tramar la idea de visitar esta isla al ver que los mochileros que la habían visitado me hablaban muy bien de ella. La describían como un pequeño paraíso. Como una isla aun por descubrir no solo por los turistas, también por los mochileros.

La isla cuenta con unos pocos hoteles, apenas se pueden contar con los dedos de la mano. Tampoco hay muchos restaurantes para turistas. Y los filipinos se sorprenden al verte pasear por las calles de su ciudad, siempre sonrientes. Yo me aloje en el Coco Grove Beach Resort, que cuenta con una preciosa playa y unas vistas sobre el océano maravillosas.

Cuando le decía a los locales de otras islas que me disponía a ir a Siquijor, me miraban con una mirada entre miedo y respeto diciendo: “Nooo…not Siqujor….many witches…don’t touch the trees…be carefull with old women…” y otros comentarios, que a mi me parecían graciosos, pero que ellos decían de todo corazón. Los filipinos son muy muy supersticiosos (una vez uno no me quiso enseñar un terreno para nuestro proyecto de montar un hotel eco porque había una leyenda que decía que el que vendiese la propiedad sería perseguido por un fantasma y acabaría muriendo).

Welcome to Siquijor
Welcome to Siquijor

Esta isla tiene varios atractivos turísticos. Uno al sudeste de la isla en una pequeña ciudad llamada San Juan (que en España probablemente no llegaría ni a ser pueblo). Otro atractivo está al norte, y se compone de unas playas preciosas de arena blanca y fina y aguas turquesas cristalinas. Además cuenta con una montaña en el centro de la isla con numerosas cuevas y alguna que otra catarata natural.

Playas de Siqujor
Playas de Siqujor

El primer día al llegar tarde, ya de noche, me aloje en un hotel coreano muy bonito con acceso directo a la playa y un restaurante elevado sobre ésta. Ahí pude alquilar una moto (¡¡ya estoy hecho todo un motero!!) con la que recorrer toda la isla por ambas costas. Así que por ahí anduve perdiéndome entre caminos de tierra, bosques tropicales y pueblos pequeñitos. En estos pueblos el mayor atractivo para los locales es una pequeña cabañita en la que caben 7-8 personas, donde se juntan y simplemente hablan. Una especie de “plaza mayor” del tamaño de una cabañita.

Cataratas Lugnason

Me pasé buena parte de la mañana simplemente perdiéndome por las pequeñas carreteras. Las palmeras flanqueaban los caminos y se veía el mar tras la vegetación. El olor a naturaleza y a sal me empapaba la cara. Las playas son kilométricas y es tan fácil perderse en ellas, que da igual que camino cojas, siempre acabarás en una preciosa playa paradisiaca y desierta.

Lugnason Waterfall
Lugnason Waterfall

Entre chapuzón y chapuzón llegué a un pequeño pueblecito en la montaña. Aquí de repente vino una lluvia que duró una hora y una familia filipina me acogió bajo su techo. Tras la pequeña gran tormenta, me indicaron el camino hacia las Cataratas Lugnason. Encontrarlas es tarea difícil, ya que hay pocas indicaciones y estarás yendo y viniendo por la misma carretera hasta que encuentres la pequeña salida correcta. Pero merecen la pena. Son pequeñitas y no tan espectaculares como Cambugahai, pero hay que parar a meterse bajo su cascada.

 

 

 

Cataratas Cambugahai

Preguntando en una de estas cabañitas es como encontré las Cambugahai Falls al sur de Siquijor. Unas cataratas compuestas por dos niveles en donde conocí a Jaqueline y a Nicoletta, dos simpáticas suizas con las que pase el resto del día visitando las preciosas playas del norte y oeste de la isla. En las Cataratas Cambugahai te lo pasarás pipa. Es un sitio en el que pasar toda una mañana. Puedes nadar en ellas, saltar desde las cuerdas que te encontrarás en los árboles, charlar con los jóvenes filipinos que andarán haciendo el mono,…

Cataratas Cambugahai

Playa Salagdoong

Tras una mañana llena de diversión, nos dispusimos a partir hacia Salagdoong Beach al este de Siquijor. Esta playa es lo más parecido a un resort que encontraremos. Es privada y por ello hay que pagar una pequeña entrada para acceder a ella. Es menos salvaje que cualquier otra playa de la isla, pero también tiene su encanto. Las aguas son taaaan claras que podréis ver el fondo de 10 metros desde la superficie, no hace falta ni equipo de snorkel. Para llegar a Salagdoong recorrimos los caminos de arena cada uno en nuestra moto. Subimos a rocas enormes en las playas. Saltamos al mar desde cerca de 10 metros (con las piernas temblorosas las primeras veces). Toda una experiencia.

Playa Salagdoong
Playa Salagdoong

Finalmente fuimos a los muelles de una pequeña ciudad al sur, donde pudimos cenar cosas ricas de un pequeño mercado. Todo muy “filipino”.

Al día de mi vuelta coincidí con mis dos nuevas amigas suizas en el barco a Cebú. Lo malo es que habían cancelado el barco (estas cosas pueden pasar).  Así que tuvimos que tomar un barco a Dumaguete, de ahí otro al sur de la isla de Cebu, y de ahí una carabana llena de Lady Boys que no dejaban de mirarme mientras dormía (me sentía un poco acosado…jajaa) para llegar a Cebu City. Y ahí siguen mis aventuras a Malapascua, Islas Camotes y Palawan. Que os contaré muy pronto.

Si queréis saber como moveros por Filipinas, no os perdáis nuestra Guía de Viaje.

Atardecer en Siquijor
Atardecer en Siquijor

¿Y tú? ¿Has visitado la mística isla de Siquijor en Filipinas?

¿Hay otra isla paradisiaca que nos recomiendes?

¡Cuéntanos todos tus secretos para cuando volvamos!

¡Vótanos! 🙂

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