Cuando nos aventuramos en uno de nuestros viajes el botiquín bien preparado nunca puede faltar. Irene es médico y se encarga de que no falte nada. Siempre mira cuidadosamente las recomendaciones de sanidad del país que vamos a visitar y elabora su lista.

Siempre os recomendamos que consultéis si necesitáis algún medicamento especial (nosotros nos informarmos sobre todo a través de la web de la Unidad del Viajero del Hospital Carlos III de Madrid), ya que no es lo mismo viajar a Alemania que a Kenia; pero aquí os dejamos nuestra lista de lo que más o menos no puede faltar:

Botiquín básico:

  • Básico: Gasas estériles, venda, esparadrapo, tiritas o apósitos, unas tijeritas, unas pinzas y un termómetro.
  • Desinfectante: por ejemplo, Betadine en crema (es más cómodo en crema).
  • Crema antibiótica: por ejemplo, Bactrobán, últil si se nos infectara alguna herida en la piel.
  • Analgésicos / antiinflamatorios: por ejemplo Paracetamol o Ibuprofeno.
  • Para las picaduras de mosquito: sobre todo nos hace falta un buen repelente, pero también será útil tener a mano un antihistamínico (Polaramine) y/o corticoide oral (Prednisona). Si vais a Roma probablemente no haga falta, pero si vais a algún país tropical… ya sabéis.
  • Para la diarrea: podeís llevar antidiarreicos (Fortasec) para una toma puntual. ¡Pero mucho cuidado al usarlos! Preguntad antes a vuestro médico, ya que es importante saber cuándo tomarlos y cuándo no. También recomendamos suero oral para evitar la deshidratación.
  • Para el viaje (si es un vuelo largo y necesitáis descansar): puede ser útil tomar algún ansiolítico a dosis baja, como Orfidal.
  • Para las alergias (pólenes, pelo de animales, etc): antihistamínico, por ejemplo Loratadina.
  • Para el reflujo o el ardor de estómago: Omeprazol o sales bicarbonatadas; muy útil si vais a países donde la comida es muy picante o si pensáis poneros las botas.
  • Crema solar de factor 30 ó 50. Siempre es recomendable, pero mucho más en países soleados.

Aunque parecen muchas cosas, al final todo te cabe en un pequeño estuche botiquín. Por ejemplo, no hace falta llevarse las cajas enteras de analgésicos y bastará con un blister, las cremas se pueden comprar en formato viaje, y las gasas y tiritas no abultan mucho si se organizan bien.

¿Y tú? ¿Qué llevas en tu botiquín de viaje?
  ¿incluyes algo en tu botiquín que se nos haya olvidado?

¿Nos cuentas tus secretos?

¡Vótanos! 🙂

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